Historia

ORÍGENES Y RAIGAMBRE.

La Hermandad de Ntra. Sra. De la Soledad fue fundada el día 6 de abril del año 1738, en el seno de la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno, por hermanos de ésta, con el objetivo de cuidar y dar culto a la antigua imagen de la Virgen de la Soledad que lo acompañaba. De esta forma se aprobaron en Cabildo General de la cofradía de Jesús unas condiciones y reglas que prometieron cumplir, y que rigieron hasta el 9 de abril de 1773, año en que los doce hermanos que componían la junta confeccionaron los primeros Estatutos de la Hermandad. Éstos aún se conservan en el primer libro de actas, que data de 1773, donde además pueden leerse los nombres de los fundadores, las primeras listas de hermanos, las cuentas y las misas que se decían por los hermanos difuntos.

La Hermandad se va consolidando poco a poco y va aumentando en número de hermanos, realizando todos los años la Estación de Penitencia el Viernes Santo por la madrugada, acompañando siempre a la imagen de la Virgen de la Soledad, dentro de la procesión de Jesús Nazareno. El hábito de los hermanos era el mismo que llevaban los hermanos de Jesús, túnica morada con el capillo característico.

La antigua imagen de Nuestra Señora de la Soledad (de autor anónimo y desaparecida en la actualidad) fue sustituida en 1929 por la actual, obra del autor valenciano Venancio Marcos y realizada en dicho año.

En Junta General Ordinaria celebrada el 15 de septiembre de 1972, y basándose únicamente en intentar cumplir lo mejor posible el objetivo fundacional de la Hermandad, se aprobó elevar una propuesta a la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno que consistía en que fuese estudiada la posibilidad de quedar fusionadas ambas en una sola. En abril de 1974, tras celebración de Junta General Ordinaria, la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno comunica la desestimación por amplia mayoría de la posible fusión, acogiéndose al artículo 2º de su Reglamento, según el cual sólo podían pertenecer a esta Cofradía las personas varones que acreditasen ser descendientes directos de sus fundadores.

Ante esta situación la Junta Directiva de la Hermandad de Ntra. Sra. De la Soledad convocó Junta General Extraordinaria el día 12 de mayo de 1974, en la que se aprobó que la Santísima Virgen saliera de su Templo al anochecer del Sábado Santo, con una carrera de tres horas de duración, vistiendo los nazarenos túnica blanca, con capirote y cíngulos negros, debiendo estar en su Templo media hora antes de dar comienzo la celebración de la Solemne Vigilia Pascual en la parroquia.

Desde entonces hasta hoy todo se ha ido cumpliendo según lo establecido, aunque lógicamente introduciendo las mejoras que han supuesto y supondrán el engrandecimiento de la Hermandad. Entre éstas cabe destacar la incorporación del Stmo. Cristo Yacente en el año 1979, imagen procedente de la antigua Cofradía del Santo Entierro (actualmente desaparecida)

Durante los años noventa se incorpora a la indumentaria de todos los hermanos una capa negra de luto.

A pesar de las nuevas adquisiciones en su patrimonio y el engrandecimiento del desfile procesional la Hermandad no ha perdido el sabor de lo antiguo, de lo tradicional, de lo que heredaron las generaciones posteriores a esos doce primeros hermanos, el amor a su Madre por encima de todas las cosas y el deseo de acompañarla siempre, para que no sienta jamás la Soledad que anuncia su nombre.

SEDE CANÓNICA

La Hermandad está erigida canónicamente en la iglesia del Espíritu Santo de La Rambla, antiguamente llamado Convento del Sancti Spiritu. Este templo actualmente se encuentra bajo el cuidado de las Hermanas Stella Matutina.

Dentro del templo la imagen de Nuestra Señora de la Soledad se ubica en un retablo situado a la derecha, con altar barroco y sagrario.

Realizado en 1778, fue restaurado en el año 2013, rescatando una de las piezas más importantes del patrimonio rambleño. En dicha restauración apareció un pergamino original de la fecha de hechura así como el lugar.

La imagen del Cristo se encuentra enfrente de dicho retablo tendido, en una cancela con el escudo de la cofradía junto a la Cruz y el guión.

 

LA HERMANDAD ACTUAL

 

La Hermandad actual, al igual que la primitiva, gira en torno a la devoción y el cariño que despierta Ntra. Sra. De la Soledad, “la Señora de La Rambla”. De todas las imágenes de Vírgenes que procesionan en la Semana Santa rambleña podríamos decir que la Virgen de la Soledad es la mayor en edad, ya dejó atrás la fragilidad de la niña y ha ganado la rotundidad de la mujer. Sencillamente es la Madre. A Ella desde su madurez no le importa su soledad ni el estremecedor silencio que nos impone el paso del Hijo Muerto en la tarde-noche de nuestro Sábado Santo. Ha sabido sobreponerse a todo. El dolor y la soledad los guarda para ella y aparece ante nosotros majestuosamente serena, y por eso no llora, no lleva pañuelo. Cruza las manos amorosamente sobre su dulce corazón y en su mirada tranquila hay destellos que presagian el triunfo cercano y glorioso de la Resurrección.

La imagen del Cristo Yacente es una talla de finales del siglo XVI o principios del XVII, de autor desconocido. Fue creado en principio como crucificado, con los brazos articulados para la representación del Descendimiento. Por esa razón presenta una postura algo forzada, aparentemente con los hombros encogidos. De tamaño algo menor que el natural, inspira paz y dulzura en alto grado.

Ambas imágenes se han restaurado. En 1990, la de la Virgen por Salvador Guzmán, escultor egabrense, y la del Cristo en talleres Arjona de Córdoba en el año 1993. Tras la restauración las articulaciones del Señor quedaron fijas.

El paso del señor es sobrio y sencillo, de madera tallada en color oscuro, con cuatro hachones en las esquinas y relieves alusivos a la Pasión. La autoría de las tallas se debe al escultor ponteño Francisco José Palos Chaparro. El cuerpo del Cristo Yacente descansa sobre un monte de lirios morados o de claveles color rojo sangre de toro, alternando ambos adornos. El paso se ilumina con cirios colocados en los cuatro hachones y con guardabrisas situados en el entrecanasto. Los faldones son de terciopelo negro.

El paso antiguo de la Virgen era cincelado y plateado, obra de la casa Angulo de Lucena datado del año 1967. Fue ampliado para incorporándole al mismo en su parte posterior la cruz con el sudario. Hay que reseñar que la cruz es la que pertenecía originalmente a la imagen del Cristo Yacente. La candelería del paso es también obra de la casa Angulo, excepto dos ramos de tulipas recientes que son obra de talleres Lolindo, también de Lucena.

El paso actual de la Virgen, estrenado en el año 2010, es de carpintería color caoba oscuro, realizado en el taller de Juan Amador García Casas. En el respiradero incorpora la orfebrería del antiguo paso, de los talleres de Angulo y Lolindo, ambos de Lucena. El canasto se acometerá en próximas fases, respetando la estética clásica de la cofradía, mezcla de plata y madera oscura. Se ilumina en su parte delantera con candelería, y con cuatro ramos de tulipas en el resto del paso.

Entre las piezas más valiosas del patrimonio de la Hermandad hay que destacar el manto y la saya de la Virgen, con elegantes bordados realizados en oro fino en el Convento de la Piedad de Córdoba en 1901, sin duda los más valiosos de la Semana Santa de La Rambla. En el año 1996, con la reforma del paso, el bordado primitivo del manto fue traspasado a un nuevo terciopelo en el taller de Antonio Villar Moreno, según dibujo realizado por Fray Ricardo de Córdoba.

Asimismo son de destacar las coronas de la Virgen, la primera, a juego con una media luna, es del siglo XVIII en estilo rocalla de plata de ley; la segunda es de 1939 y de oro, restaurada en 1998.

De singular elegancia son los faroles de plata que acompañan a la Cruz de Guía y al guión estandarte de la Hermandad. En el acompañamiento del paso del Señor es de destacar la seriedad que imponen seis ciriales de plata adquiridos en el taller Gradit de Lucena y la Capilla Musical que lo precede, de manera que el transcurrir de la imagen del Cristo muerto llega a sobrecoger en algunos momentos del recorrido procesional.

La Estación de Penitencia, con una duración aproximada de tres horas, se caracteriza por su sobriedad, silencio y orden en las filas. Actualmente, de los más de trescientos hermanos participan unos 125 en el desfile procesional. El paso del señor es acompañado como se ha dicho por una Capilla Musical, y la Virgen es acompañada por una banda de música. Entre las marchas que se interpretan destaca “Nuestra Señora de la Soledad”, compuesta en el año 1996 por el rambleño Fernando Lucena Muñoz, director de la Banda de Música “Unión Musical Rambleña”. Dicha composición está dedicada a Nuestra Madre, y en memoria de su difunto padre, devoto de la imagen.

Son estampas tradicionales de la Semana santa rambleña, además de la salida y entrada en el Templo,  el paso de la cofradía por calles estrechas de nuestro pueblo, como la calle Jesús, la calle Las Cruces o la misma calle Espíritu Santo, a la salida. Destaca por la hermosura del conjunto el paso por el interior de la Parroquia de Nuestra Sra. De la Asunción y la salida por la portada plateresca de la Plaza de la Cadena, quizás el punto más concurrido de la Estación de Penitencia, donde todos los rambleños cantan la marcha de procesión citada anteriormente. Dicha letra fue estrenada en 2010.

En la actualidad es la única Hermandad que pasa sus pasos por dicha puerta, al no tener palio.

La Hermandad tiene su Fiesta de Regla el día 15 de septiembre. Con tal motivo se celebra todos los años un triduo durante los días 13, 14 y 15 del mes. Para ello se colocan las imágenes en el altar mayor del templo, y el último día tiene lugar un besapié de las mismas.

Se celebra una misa por el eterno descanso de cada uno de los hermanos que han fallecido durante el año.

Cabe señalar la participación de personas de muy corta edad en el desfile, acompañados por sus padres pero ya vestidos con la túnica blanca y el cinturón negro, eso sí, sin capirote, con una capita negra. De igual forma hay que valorar el acompañamiento de un buen número de personas alumbrando tras el paso de Ntra. Sra. De la Soledad, siempre con una promesa que cumplir o con una oración íntima a nuestra Madre.

También se ha convertido en una tradición llevar a aquellos hermanos impedidos por enfermedad un ramo de flores de los que han adornado el paso de la Virgen, para que se sigan sintiendo cercanos a su querida Soledad en los momentos más difíciles.