Sobre la Imagen

Se trata de una imagen tardomanierista de finales del siglo XVI (1580 aproximadamente) con los brazos articulados, y su origen proviene de la antigua Hermandad del Santo Sepulcro, que un año hacía de Descendimiento y el otro de Santo Entierro. Según el académico e historiador de las cofradías de la provincia, D. Juan Aranda Doncel, aquella Cofradía de flagelantes o de sangre se fundó y estuvo instituida en la antigua ermita de Jesús (C/Jesús), que procesionaba el Viernes Santo por la noche junto con una Dolorosa o Soledad. Desaparecida su ermita a finales del siglo XVIII, pasó la Hermandad a la iglesia de las Dominicas; después a la Parroquia, y seguidamente, nos dice Montañez Lama (Historia 1921), que se estableció a principios del siglo XIX en la ermita del Calvario; pero habiéndose arruinado también esta ermita, y hasta tanto se restaurara, se trasladó al Espíritu Santo. En 1843 se restauró la ermita del Calvario, pero como quiera que el Santo Sepulcro llevaba ya cerca de 40 años en el Espíritu Santo, la Cofradía se negó a trasladar los pasos a la nueva ermita del Calvario, quedando definitivamente en el Espíritu Santo. A los pocos años se encontraba la Cofradía en una situación muy precaria, dejando de salir, mayormente, por haber tomado pujanza la del Cristo de la Expiración, que salía también el Viernes Santo por la tarde – noche. Dado lo decaída que se encontraba la del Santo Entierro, la de la Expiración determinaba en sus estatutos que se comprometía a sacar también el Santo Sepulcro el año que correspondiera, esto es: un año sí y otro no. El Cristo Yacente tenía su urna de cristal que nuestros abuelos contaban que estaba en el Espíritu Santo debajo del altar de la Soledad. Montañez Lama dice “que muy deteriorado”.

Las Hijas del Patrocinio de María han querido atribuirse la propiedad, pues cuando éstas vinieron en el siglo XIX, este Cristo llevaba ya más de medio siglo en el Espíritu Santo, y ni por su originaria antigüedad, ni por no haberlo traído ellas, puede ser de las mismas, pues el hecho de cambiarlo de sitio, sacándolo de la iglesia y poniéndolo en el interior del comulgatorio de las Hermanas, del mismo edificio, no justifica la propiedad.

Desde 1975 o 76 esta imagen ha vuelto a tener Cofradía que le rinde culto y lo procesiona como en sus antiguos tiempos, juntamente con la Virgen de la Soledad. Asimismo, y dada su antigüedad, tuvo que ser totalmente restaurado, en 1993 por el escultor Miguel Arjona, eliminando las articulaciones de los brazos por los hombros, dejándolo fijo sólo para Yacente.

Artículo: Revista Semana Santa de La Rambla. Año 2003.

Autor: Francisco Serrano Rico